Niños y la disyuntiva mundial por la vacuna


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+ La diáspora infantil y las vacunas anti Covid-19, en el centro del problema mundial.

Niños errantes por el mundo, mientras la crisis de las vacunas se acentúa, es lo que vivimos en este momento. El caso de las vacunas, podría acelerar el peligro vital, si la diferencia entre productoras del antídoto y la presión oficial para universalizarlo, se agudiza.

Estados Unidos se sumó a la exigencia mundial de un levantamiento temporal de la propiedad intelectual de las  patentes de vacunas anti covid, para ampliar la entrega a todos los países. En ese sentido,  aunque se reconoce la decisión tardía del país del norte, Rusia y  China, ya tenían semanas planteando esa demanda.

India, que concentra actualmente más del 40 por ciento de los casos de contagio, se sumó a la demanda con otros cien países. Organizaciones de salud, intelectuales, premios Nobel, se agregan a la solicitud.

Hasta este momento, los grandes laboratorios tienen en sus manos la vida del ser humano, en una confirmación de como los propios sistemas económicos en sus contradicciones, crean a sus propios enemigos. Las empresas  que más se han opuesto a la liberación de patentes, han  sido las de los dos imperios, el inglés y el estadounidense.

La crisis es tan profunda que lanza a los niños a situaciones inciertas

Por otro lado, el alarmante  protagonismo de los niños a nivel mundial, es el alerta más evidente no solo de la pandemia, sino de la crisis profunda que vive la humanidad. Expresa además, los extremos de una situación para  que las madres acepten desprenderse de sus hijos y resolver problemas acuciantes y vitales o bien, deseos innobles que las impelen a la renuncia.

El fenómeno es viejo, si no, no habría niños abandonados o infantes que llenaron  épocas con los llamados niños de la calle. Quiere decir que el instinto materno que la psicología considera  creado por la propia sociedad, es en efecto, falso. La madre desnaturalizada que tanto molesta a los convencionales, y es motivo de titulares, en realidad no existe.

Desnaturalizado puede serlo cualquiera, de su calidad humana. El concepto tan útil que creó un mundo que sojuzgó desde la etapa de Eva a la mujer, tuvo siempre un baluarte acomodaticio de donde asirse: la  madre protectora.

Pero como suele suceder en otras especies, si no existiera la consecuencia social, todos los niños serían liberados en el momento de nacer. Ahora no se llega a esos extremos, pero en edades muy tempranas lo vemos en  los niños migrantes, entre los que se encuentran niños hasta de tres años.

El comportamiento infantil exhibe en este momento el tipo de sociedad

En  otros países la actitud de los niños puede ser igual o diferente a la que vemos en países de América. Aquí, con observación a grandes rasgos, vemos dos actitudes: la de los niños que asumieron su expulsión y salieron de sus países hacia un lugar incierto, siempre llevados por una esperanza.

Muchos van, es verdad, con sus padres, pero otros lo hacen  con  hermanos que apenas rozan la adolescencia o  solos, pegados a grupos que se convierten en protectores naturales, no sin que el peligro aflore a cada momento.

Muchos han sido violentados de muchas maneras. Esos niños ya van convencidos de que buscan otra tierra, la diáspora que los lleva a un  destino, la Sion prometida. Su entrada a Estados Unidos, donde están hacinados en  enormes galerones, no evidencia, al menos en imágenes, una actitud catastrófica. Fueron instruidos, quizá, desde sus entornos, como ganchos  para la llegada de sus padres y ellos esperan.

La pobreza,  la violencia, el medio hostil evidencia su salida como  adelanto de sus padres, pero muchos de esos progenitores van en  busca del sueño americano y de hecho por ese sueño exponen  a sus hijos al enviarlos solos.  En marzo había bajo consigna 8 mil 100 niños, pero la entrada ha ido en aumento.

Los datos oficiales señalan que de enero a febrero el aumento fue de 60 por ciento pero nunca ha llegado a la cifra de mayo de 2019, cuando entraron 12 mil niños. La gran mayoría no será calificada para quedarse. Actualmente están en poder del  Departamento de Salud y Servicios Humanos y se trata de reunirlos con sus padres. El comportamiento de los niños que actúan en sus sedes y poblados, es diferente y lo vemos con los niños de Guerrero.

Los niños de Guerrero y la lucha infantil por recuperar sus entornos

El otro aspecto de la niñez que se observa en este momento, es el de niños cuyos padres decidieron enfrentar los problemas de su entorno -crimen organizado, pobreza, abandono-, y quedarse en su país.

Eso se refleja en sus hijos y ha sido muy evidente en  las últimas semanas en  los niños de Guerrero, estado que tiene quizá más problemas que los expulsores de Guatemala y Honduras y que sin embargo  contra viento y marea, las familias han decidido quedarse y defender su tierra.

Los niños  aprenden de ellos y lo demostraron el pasado Día del Niño, cuando marcharon exigiendo justicia. Hay muchos reproches a los que han  gobernado el estado, priístas con sectores caciquiles como los Figueroa  y en un caso el PRD, pero los padres lo generalizan al gobierno federal. Este se  aprovechó del turismo e incluso panistas como Diego Fernández de Cevallos, lucran con los costosos terrenos como los de Punta Diamante.

Guerrero está entre los estados más pobres del país. Según los últimos datos de Coneval, ocupa el tercer lugar en pobreza con 64.4 por ciento de pobres que afecta a 2 millones 300 mil personas. Solo en Chilapa donde se dio la marcha de los niños, 24 comunidades están en pleno abandono. Pero llama la atención el asidero a sus tierras, pese a que en determinado momento, los sectores marginados guerrerenses también han sido parte de la expulsión migrante. 


Teresa de Jesús Gil Gálvez

Teresa Gil, Tere  Gil, Teregil, son los nombres que  suelo usar. No he sido poeta en mi tierra, ni escritora, ni periodista, ni abogada. Son, al fin y al cabo, como decía Monsiváis, atributos que los demás deben reconocer. Prefiero ser agnóstica,  crítica, antiesquemática y comunista. La vida me lo reconoce.