Periodismo libre y comprometido

O A X A C A Clima de Hoy
Jorge Meléndez Portada

El caso de Rafael Caro Quintero

Periodistas Unidos

Luego de estar 28 de los 40 años a que fue sentenciado, Rafael Caro Quintero, en 2013 fue liberado por los jueces Rosalía Moreno, Lucio Lira y José Félix Dávalos, de forma por demás extraña, la cual debe investigarse por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Anduvo nuevamente como el muchacho alegre, algo que ya había realizado antes cuando fue  novio de Sara Cosío, sobrina del entonces gobernador de Jalisco Guillermo Cosío Vidaurri, a quien le estalló Guadalajara.

El lunes 18 supimos de su nueva detención, en la comunidad de Choix, Sinaloa, gracias a labores de investigación y a una perrita llamada Max, que lo encontró en unos matorrales. ¿Se le dará a ella los 20 millones de dólares de recompensa?

Rafael ya no trabajaba con sus antiguos socios, Ismael El Mayo Zambada, a quien jamás han detenido y sabemos de su complexión y algunas cuestiones importantes gracias a la reunión que tuvo con Julio Scherer, la cual fue una portada muy censurada por los pseudoperiodistas y sus medios, aunque el director de Proceso dijo que si tenía que entrevistar al diablo, iría al propio infierno, algo que muestra lo complicado pero sublime de la profesión de los investigadores de la tecla.

Caro Quintero participó en el asunto del Rancho El Búfalo, en Chihuahua, donde 13 mil personas (en más de 400 hectáreas), esclavizadas, producían mariguana con la aquiescencia de los gobiernos de Ronald Reagan y Miguel de la Madrid, los presidentes vecinos y colaboradores.

También estuvo involucrado en el asesinato de Enrique Camarena Salazar, motejado Kiki. Éste, según algunas versiones, era agente doble: de la DEA y los narcos, lo cual trajo un remolino que no ha parado debido a que los yanquis, tan nacionalistas al máximo, defienden a sangre y fuego a quienes colaboran para sus perversos fines.

En el caso, según testigos, estuvo involucrado el entonces secretario de Gobernación, Manuel Bartlett.

Otra acción donde Caro Quintero tuvo importancia fue en la operación Irán- Contras. En la misma participó activamente y fue condenado por ello, el comandante gringo, Oliver North. La  operación estaba diseñada para  traer opio del país árabe y dar armas a la contra nicaragüense, para intentar derrocar al ejército sandinista que depuso a Antonio Somoza, el “hijo de puta” de los yanquis, como ellos mismos lo catalogaron.

Aparte de esos asuntos, Caro Quintero fue conocedor del asesinato de Manuel Buendía, ya que la Dirección Federal de Seguridad, a cargo entonces de José Antonio Zorrilla Pérez, encarcelado varios años por el crimen y hoy gozando de sus millones en Hidalgo, repartía alegremente credenciales de comandantes a los narcos, por medio de Armando Pavón Reyes.

Fue así como Caro salió con Sarita para Centroamérica, donde lo detuvieron.

La aprehensión del que formó el Cartel de Caborca, en sus últimos años,  se enfrentó a sus antiguos socios: El Mayo y Los Chapitos, era de la principal importancia, por eso las agencias estadunidenses daban una recompensa de 20 millones de dólares, el doble que en el caso de Nemesio Oseguera, El Mencho, del CJNG.

El juez, Rafael Reséndiz Neri, sentenció no entregar a Rafael Caro sin proceso de extradición, lo que puede hacer que su estancia en El Altiplano, la cárcel de máxima seguridad- aparentemente-, sea larga.

Pero de extraditarlo, habrá, seguramente, un proceso a puerta cerrada en donde no sabremos algunas de las claves de muchas cuestiones, entre ellas quienes fueron los asesinos intelectuales de Manuel Buendía y otros.

Fallecido Miguel de la Madrid, la carambola irá sobre su hijo Enrique, que desea, absurdamente, ser candidato a la presidencia de la República por el PRI.

¿Y Manuel Bartlett, quien no fue a Estados Unidos en la visita de López Obrador hace días?

En el fondo, las ligas entre las agencias mexicanas y estadounidenses en cuestiones de narcotráfico junto con los capos son muy estrechas y por eso el fentanillo no para. Eso no hay que olvidarlo.

Jorge Meléndez Preciado

Periodista de hueso colorado y Director de Periodistas Unidos. Estudió Economía en la UNAM y realizó estudios en la Universidad Patricio Lumumba de Moscú (1969-70). Militó en el Partido Comunista Mexicano (1972-81) y fue diputado federal suplente de Gilberto Rincón Gallardo en 1977. Cuando desapareció el PCM decidió ya no militar en otros partidos. En 1975 impulsó la Unión de Periodistas Democráticos (UPD).

Colaborador desde el 29 de junio de 2021.

Las opiniones expresadas por los columnistas en sus artículos, son de exclusiva responsabilidad de sus autores y pueden no representar la postura o línea editorial de PressLibre.