EXPRESIONES.- Estamos ya por cumplir un año del Gobierno de la alternancia y el gobernador Gabino Cué Monteagudo se apresta para su primer informe de gobierno que se llevará a cabo el 15 de noviembre próximo.
¿Qué va a decir?
Ya lo anticipó:
Que su gobierno ha avanzado en su proceso de transición democrática.
Que durante su primer año de gobierno ha observado en qué hemos mejorado y qué nos falta corregir.
Que se está dando prioridad a problemas añejos como el transporte, educación y alimentación.
Que el reto de su gobierno es mantener la unidad, a través del respeto y constitucionalidad.
Y ante el año electoral expresó que los funcionarios de su gabinete que aspiren a un escaño político tendrán que dejar el cargo, “porque el gobierno no financiará esto, puesto que es cuestión de los partidos”.
Gabino Cué ya nos adelantó el contexto de lo que será su primer informe de gobierno.
Informe que tendrá, en los hechos, el principal escollo a sortear, porque efectivamente éste es un gobierno de transición que de una manera coaligada ha pretendido ejercer un nuevo rumbo para Oaxaca.
Rumbo que todavía no se ve, ni se siente, porque los partidos coaligados no han sabido obrar ni resolver, ni oportunamente ni con eficiencia, los retos que todos hicieron rebotar en un pasado, que a pesar de sus excesos y corrupciones, por momentos parecieron más víctimas del rencor político que de la justicia de un pueblo harto de impunidad.
Gabino Cué ha expresado su prioridad por resolver dilemas ancestrales como el transporte y la educación; sin embargo, su interés retacha con los intereses económicos que representan, tanto para los concesionarios del transporte que han crecido al amparo de los gobiernos estatales, como una Sección 22 del SNTE que quiere erigirse como gobierno de facto y hacer y deshacer en un terreno que compete al Gobierno estatal impulsar y no condenarlo a los intereses políticos y económicos de un sindicato que al mismo tiempo se erige como patrón de la educación.
Gabino puede llevarse los cinco años que le quedan en negociaciones e intentos que no conducen a nada, sólo a una perversa gobernabilidad que seguirá esquilmando el presupuesto oaxaqueño.
Si su principal reto es mantener la unidad, a través del respeto y constitucionalidad, quiere decir que Oaxaca está condenada a negociaciones y más negociaciones y a un crecimiento superfluo, que quizá sólo se refleje en la caja de resonancia política del estado, nuestra capital, porque las grandes obras siempre estarán supeditadas a las concesiones federales y a una puja política que nos seguirá evidenciando como cangrejos tratando de salir de una cubeta.
La unidad que se requiere no es política, sólo social.
Hacer que la ciudadanía se comprometa y actúe con sentimiento, capacidad y tesón es la alternativa para acabar con la opresión política y grupal.
Bueno, esto es tan sólo mi opinión.
Oaxaca de Juárez, Oax., martes 18 de octubre/2011.
rampuga@prodigy.net.mx confusiopuga@hotmail.com