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Eduardo Bautista Portada 2022

La paz, una construcción plural y colectiva

Educación y Sociedad

Ante el recrudecimiento de las diversas expresiones de la violencia a escala global, ha cobrado relevancia el discurso de la construcción de paz como política que se registra en acuerdos internacionales, en declaraciones de múltiples organismos y gobiernos provenientes de diferentes corrientes ideológicas y políticas.

El objetivo por la paz se registra en planes, programas y manuales como una vertiente de políticas emergentes para atender la seguridad pública. Los expertos en la paz deambulan tanto en organismos humanitarios como financieros; disertan en foros académicos y publican en revistas especializadas.

Muchas de estas iniciativas de paz, sin ser nuevas, toda vez que sus antecedentes derivan de las guerras mundiales y los conflictos armados en diversas partes del mundo, ha permitido la formación de elites expertas en paz que dispersan su conocimiento a quienes consideran que los necesitan, los “think tank” asesoran a gobiernos y a corporaciones. Y así va una primera vertiente de la construcción de paz, en cascada, de arriba hacia abajo.

En nuestras complejas historias y muy distintos contextos, no faltan quienes se atribuyen la franquicia de la construcción de paz con mentalidades de lo moderno, lo colonial y lo uniforme, y emprenden fórmulas de seguridad pública, en legislaciones, en acuerdos entre elites políticas, con la pretensión de educar en la paz a través de manuales replicando de arriba hacia abajo como lo observa Victoria Fontan “… vienen personas que estudiaron todas las teorías del Norte a sanar al enfermo Sur y decirle cómo se hace la paz”.

Esta estrategia de paz, se sostiene en estadísticas gubernamentales y académicas que cuantifican y categorizan la violencia, reforzando argumentos para la centralización de la seguridad pública. Esta estrategia en muchas ocasiones encubre ideologías racistas y de discriminación hacia los “incivilizados”, “los bárbaros”, “los periféricos”, “los otros”; aquellos que habitan regiones con población empobrecida, predominantemente indígenas y afrodescendientes, para ofrecerles la paz del silencio y de la quietud.

Por ello, ante la consideración de nuestra compleja geografía de desigualdades, de norte a sur, entre países, y al interior de estos, entre metrópolis y sus periferias, entre zonas urbanas y las extensas áreas rurales, entre los beneficiarios de los procesos de desarrollo y los excluidos de siempre, habría que registrar que la paz no es un término neutro ni único, tampoco esta exento de disputas políticas, sociales y culturales.

Desde la perspectiva de la paz oficial que burocratiza el orden, de la paz solidaria con las injusticias, no solo se niega la diversidad de los contextos, también se niegan las luchas sociales y populares en contra de las injusticias y por la igualdad de oportunidades que se dan en medio de desigualdades sociales de todo tipo; se desconocen las experiencias históricas de conciliación y reconciliación de pueblos y comunidades desde sus saberes ancestrales, se descalifican o criminalizan sus protestas ante los embates externos que se manifiestan en el despojo de sus bienes comunes, en el extractivismo, en las imposiciones y en la violación de sus derechos a decidir sobre sus futuros colectivos.

Este desdén y desconocimiento de los saberes y haceres que ocurren en pueblos y comunidades remite a la necesidad de generar, documentar, compartir y comunicar experiencias y memorias colectivas acerca de cómo se ha construido la paz, o las paces, de quienes han sido agraviados y se reconstituyen como agentes forjadores de paz en territorios complejos y remotos ante las miradas de quienes se dicen expertos del orden.

El trabajo de reconocimiento no implica buscar fórmulas ni respuestas simples, sino  caminar por los valles, las sierras y las costas para encontrar rutas distintas de conocimiento en los recorridos a pueblos y comunidades, para conocer- comprender las causas profundas de las tensiones, las diferencias y los conflictos, para escuchar y participar en diálogos colectivos trazando soluciones incluyentes, de respeto a las diferencias propias de una paz plural y abriendo más veredas que se extiendan hacia las esperanzas de futuros mejores.

Eduardo Bautista Martínez

Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma Metropolitana, con Medalla al Mérito Universitario. Egresado de la tercera generación de sociólogos del IISUABJO. Ex rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca. Forma parte del Sistema Nacional de Investigadores de Conacyt y ha participado en congresos internacionales celebrados en España, Suecia, Portugal, Chile y Cuba.

Colaborador desde el 23 de mayo de 2010.

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