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Oaxaca no es una sociedad liberal, rige un poder reaccionario: Jorge Machorro

OAXACA, OAX., febrero 10.−En un performancero fin de semana oaxaqueño, el director de Cultura y Espectáculos de esta capital, Jorge Machorro Flores, se comprometió públicamente “a contribuir a derrotar a la homofobia”.

En el marco de la presentación del libro “Manual de la buena lesbiana 2” (Ediciones Chulas), de Ana Francis Mor –con performance de Saúl López Velarde, Tlacatécatl Flores, Joel Bulmes, Itandehui Méndez y Liliana Alberto−, incluso llamó a “derrotar a todas las fobias, a las de afuera y a las de adentro de las instituciones, los cenáculos, las capillas y los círculos” artísticos.

“Por más vanguardistas que se asuman” estos ámbitos culturales, precisó, dando a entender que en ellos también se cuecen habas.

Porque, dijo en la Casa de la Ciudad, una de las sedes de la Fundación Harp Helú, si “hacemos una discusión con los más vanguardistas”, quizá “descubrimos entre ellos al más conservador en muchísimos aspectos”.

En un tono inusual para un funcionario de una administración priista, afirmó que “no cree, sinceramente, que Oaxaca sea una sociedad liberal”; más aún, sostuvo que, “desafortunadamente, aquí todavía rige un poder esencialmente conservador y, en múltiples sentidos, reaccionario”.

Empero, las declaraciones del funcionario cultural ocurren en un momento en que, paradójicamente, la administración priista del municipio de Oaxaca de Juárez que inició su gestión a principios de enero pasado, encabezada por el edil Javier Villacaña Jiménez, fue puesta en entredicho por la sociedad civil a causa del despido de la titular del Museo del Ferrocarril Mexicano del Sur (MFMS), Yadira Rodríguez.

Pero, sobre todo, por el riesgo de que este proyecto, único en el estado por su carácter libre y contracultural, desaparezca. Entre otras dudas, debido a que la empresa Dictec –dedicada a la construcción de aeropuertos, autopistas, centros comerciales, hospitales y viviendas−, realiza la intervención de dicho inmueble histórico, la cual es supervisada por la Fundación Harp Helú y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

En sus declaraciones efectuadas durante la presentación del libro de marras, a la cual asistió como audiencia, Jorge Machorro ejemplificó su pretensión de contribuir a derrotar a todas las fobias con “todo lo que hubo que fraguar” para que la artista Polina Porras Sivolobova efectuara, el viernes pasado, su performance “Viva la Vida” en la explanada del templo de Santo Domingo.

La ejecución de este performance, reconoció, “tuvo alguna cortapisa, y hay que decirlo, no solamente de parte de lo que a mí me toca representar, sino incluso, del prior de Santo Domingo”.

Jorge Machorro se enfrascó en una autodiscusión sobre lo público y lo privado.

En alusión a un comentario de Ana Francis, especificó que la “Casa de la Ciudad no es un espacio público, sino uno privado, porque está dado en comodato a la iniciativa privada [la Fundación Harp Helú, que no mencionó en específico], la gran Iniciativa Privada, ante la que muchos hacen reverencias”.

La cual, continuó, ha creado “espacios que son fundamentales” −y tiene “derecho a abrirlos y hacer muchas cosas”−, pero a “mí me interesa la iniciativa privada de los que no tienen dinero, porque esos son los que cuentan −contamos− con menos posibilidades para intentar diversos proyectos y en todas partes.

“Es importante que todos tengamos idea en dónde estamos parados y con quiénes, para quién trabajamos y para qué hacemos las cosas, porque, entre otros aspectos, a lo que tengo −tenemos−que contribuir para avanzar es al ya cero de las simulaciones y confusiones.

“Por lo demás me queda mucho tiempo para, con hechos y no palabrería, seguir argumentando”, cerró Jorge Machorro.

¿Performance, simulación, confusión, palabrería? Como apuntaría Hesíodo, los trabajos y los días lo dirán.

 

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