Cuba, agresión externa, Biden envalentonado. ¿Qué hará la ONU?


Libros de ayer y hoy

Con Joe Biden en el apoyo a Miami contra el gobierno cubano y conspiraciones de derecha desde otros países, la presión contra la isla llegó al extremo de planear una invasión. Todo ha quedado al descubierto, la campaña mediática con los más altos recursos digitales y la movilización anticastrista para recuperar Cuba.

Si el noventa y tantos por ciento de los países afiliados a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), 184 a favor,  dos en contra y tres abstenciones, votaron para eliminar el bloqueo en Cuba y éste sigue, significa que la fuerza de esa abrumadora mayoría, no trascendió. O sea, que ese organismo internacional es punto muerto para uno solo y amenazante país: Estados Unidos.  Su aliado Israel es solo su extensión y los otros tres que votaron en contra, Colombia, Brasil y Ucrania, no cuentan: son serviles.

Algo parecido ocurrió y se ha dicho, en la Segunda Guerra Mundial con la Sociedad o Liga de las Naciones como organización internacional base de ese entonces, que no sirvió para impedir la muerte de alrededor de 40 millones de personas, en una guerra contra un solo hombre al frente del  conflicto: Hitler.

Hay diferencia ahora porque Joe Biden solo es un mandatario de las fuerzas poderosas  y oscuras que mantienen vivo al país del norte, sin la contundencia de antes, pero igual de amenazante. Sentado en su macho y violando todos los derechos internacionales, “en actos de genocidio”, como los califica Cuba, Estados Unidos continuó la guerra fría supuestamente terminada en 1991 con  la desaparición de la URSS, a través del bloqueo a Cuba que inició en 1960. Es el clásico chantaje barato, para mantener viva y controlada una situación.

Lo extremo de la situación, pone a Cuba contra la pared

Como suele suceder, de un hecho grave se derivan otros. La crisis que vive el país del Caribe, ha conmocionado a sectores que tradicionalmente apoyan a la Revolución cubana. Las necesidades vitales son canijas.

Por el bloqueo, Cuba fue afectado en 2019, con pérdidas por nueve mil 157 millones de dólares, según su diplomacia. Esta publicó en noviembre del pasado año, el breve documento La lucha por la vida en Cuba y en el mundo, la mejor receta  contra el crimen del bloqueo. Sobre éste, se han escrito innumerables libros.

Y no es solo la presión actual  que ejerce el país del norte a través de los cubanos de Miami, que se suma al bloqueo, sino que la situación rompió récord en necesidades y críticas al gobierno. A lo largo de los años, los contrarevolucionarios que mantienen liga con Miami, han picado piedra insistentemente sobre un régimen que se prolonga en los Castro a través de otros. 

Ahora algunos analistas en México y otros países les dan la razón sin medir las consecuencias. El argumento es siempre el mismo,  ¿cómo soportar no solo unos meses o pocos años sino toda una vida de necesidades perentorias que no auguran un fin inmediato? Lo otro es la apertura, la negociación capitalista y ver el rostro burlón del imperio con la sonrisa de la victoria. Y la ONU, en tanto, con su posición mayoritaria, ¿Qué va a hacer?

Fin al bloqueo y diálogo interno, la propuesta del gobierno mexicano

La reacción de países de la ONU ya se está viendo en los últimos días, con el rechazo de las  intenciones expresadas por los anticastristas de Miami, que piden una invasión  militar de Estados Unidos; éste ya tiene desde hace décadas controlada ilegalmente la zona de  Bahía de Guantánamo.

La solución al problema cubano, es terminar el bloqueo estadounidense. Es la propuesta hecha por el gobierno mexicano a través de su presidente, Andrés Manuel López Obrador, y que es la misma  que plantearon  los 184 países que votaron en la Asamblea General de la ONU el pasado 23 de junio. Lo demás, señaló el presidente, es decisión interna de los cubanos y no debe de haber injerencia externa.

Todos esos países  ven en la conclusión del bloqueo la solución y también el gobierno cubano encabezado por Miguel Diaz-Canel piensa lo mismo, pero la situación extrema de este momento, tiene envalentonado a Estados Unidos.

Ya Biden se alegró públicamente de la concentración de protesta en la Habana y otras ciudades y está expresando su apoyo a los cubanos de Miami, pese a que tiene en contra a legisladores que pueden ser alrededor de cuarenta, que se oponen a proseguir la agresión a Cuba.

Otros piden  moderación, incluyendo algunos del partido republicano. Hay que considerar por otra parte, que el continente no está en un lecho de rosas. Hay problemas internos en el país de Biden. Las presiones de ese gobierno  siguen en  Venezuela; se produjo el extraño asesinato del presidente de Haití con la presencia de militares colombianos y estadounidenses.

También se descubre la intervención del ex presidente argentino Macri, en las maniobras golpistas en Bolivia y ahora de la propia Argentina, la intervención  del derechista de la Fundación Libertad, Agustín Antonneti, como promotor de la insurrección cubana en redes, ocurrida el pasado 12 de julio.

En algunos casos conflictivos está metida la OEA, pero  la cola de Estados Unidos se ve por doquier. Ir avanzado alfiles es la idea de Biden y sus patrones en la recuperación de su poderío, ya anunciado desde antes de su triunfo, mientras ponía cara de demócrata y ofrecía cambios en la vida de su país.


Teresa de Jesús Gil Gálvez

Teresa Gil, Tere  Gil, Teregil, son los nombres que  suelo usar. No he sido poeta en mi tierra, ni escritora, ni periodista, ni abogada. Son, al fin y al cabo, como decía Monsiváis, atributos que los demás deben reconocer. Prefiero ser agnóstica,  crítica, antiesquemática y comunista. La vida me lo reconoce.